Comenzó mi pequeño viaje. Había dejado ya hacía unas horas mi hogar, pero otro sitio me esperaba, otro sitio y otra persona.
Después de un viaje entre las nubes de algodón y el cielo celeste pastel, dejé el exterior para convertirme en una más del lugar; bajé al subsuelo, al transporte más solicitado e increíble, a mi parecer, de la ciudad. Escaleras, túneles interminables que se entralazaban entre ellos en un mapa ininteligible y tremendamente complejo. Mezclarme entre la gente, de todos colores, edades y orígenes; atravesar pasillos mientras seguía indicaciones que me indicasen el camino correcto a mi destino.
Mi destino, que eras tú; esperaba llegar lo más rápido posible a la salida que parecía haber sido puesta allí solo para mí, solo para mí y para ti.
Para poder salir así, respirando aire puro por fin, después de haber estado horas bajo tierra sin más compañía para mis oídos que la música de mis auriculares, y sin más compañía para mi mente que tu imagen. Tu imagen que esperaba hacer realidad, en carne y hueso, en unos instantes.
Y allí te vi, apoyado en una farola, con el mismo aire perdido y adorablemente despistado de siempre. La gente pasaba por tu lado esquivándote con habilidad, y yo te observaba desde la salida de metro, tú seguías sin verme y eso me hacía reír; seguí con mi sonrisa como complemento y me acerqué decidida a ti.
A dos metros de distancia, también tú hiciste uso de tu sonrisa, esa que siempre iluminaba tan bien tu cara y que tanto me costaba olvidar cuando nos separábamos. Un primer abrazo que me dio calor y fuerzas para cualquier cosa, y ese beso que tanto necesitaba, ese beso con el que tanto había soñado durante tanto tiempo y que supo tan bien, tan cálido y perfecto como el primero que me diste.
Y sin darnos cuenta allí estábamos, otro año más bajo la Torre Eiffel. En París, aquella ciudad que la llaman "la ciudad del amor", aunque a nosotros no nos hace falta, cualquier ciudad sería nuestra "ciudad del amor", sólo hace falta que yo esté contigo, y tú conmigo. El alrededor es lo que menos importa.
Tú y yo es lo único.
~Kay.